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Lugar de nacimiento

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1.- ¿Tiene importancia el orden en el nacimiento de los niños dentro de una familia en su desarrollo cognitivo, emocional, social o educativo?

La familia es el primer grupo social en el que nos criamos y desarrollamos, por lo tanto tiene mucha importancia el lugar que ocupamos en ese entorno social y nos va a influir toda la vida. El desarrollo del niño se verá influido por las primeras relaciones de apego, que normalmente se dan con los progenitores, y estás dependen del tipo de apego y vinculación que generen los padres hacia el hijo y del temperamento del niño, esta interacción modula cómo se cubren las necesidades básicas del niño.

La importancia de estos primeros años influye en el carácter y la personalidad del niño porque está formando su idea de cómo es y cómo funciona el mundo y las relaciones.

Los padres son primerizos con el primer bebé, así que es normal que le presten mucha atención y también que cometan muchos errores por la inexperiencia.

Con el segundo o tercer bebé, los padres saben más, tienen más experiencia, están más relajados y seguramente tienen menos tiempo para dedicar al bebé. Como consecuencia de ello se deduce que no educamos igual a los hijos, porque no sabemos lo mismo con el primero que con el tercero.

Tampoco nos relacionamos igual con los hijos, cada uno tiene su propia personalidad y las relaciones bidireccionales depende también de cómo los niños se relacionan con los padres. Les queremos igual, pero las relaciones son diferentes, aunque tratemos de educarles con los mismos valores y con las mismas reglas para todos los que viven en casa.

El desarrollo cognitivo, emocional y social va a depender del nivel sociocultural de la familia y de las oportunidades que tenga el niño de desarrollarse a lo largo de los años.

 

 

2.- ¿Se puede asociar la colocación en el nacimiento con el rol que ejerce cada uno de los hijos (hasta un número de tres) dentro de la familia?

Por lo general, los estudios de largo alcance demuestran que los primogénitos han recibido más atención y han sido depositarios de más expectativas por parte de los padres. Hay una tendencia a que puntúen alto en variables como la independencia, responsabilidad, espíritu conservador, perfeccionismo o un sentido del deber por encima de la media. Los niños medianos en el entorno familiar han recibido menos atención y tienen un hermano competidor, suelen puntuar alto en variables como capacidad de mediar y negociar, son flexibles, sociables y tienen capacidad de adaptación. Por último, los pequeños suelen llevarse menos  atención por parte de los padres que tienen que repartir entre el resto de los hijos y los estudios demuestran que suelen ser más rebeldes, más creativos para sortear esa falta de atención y cariñosos y zalameros con sus progenitores para cubrir ese déficit de atención.

3.- En familias con un solo hijo, dos hijos, tres hijos o más de tres, ¿el comportamiento y relación de los progenitores varía respecto a cada uno de ellos?

¡Claro! Los padres no son los mismos cuando tienen  al primer hijo que al resto. Con el primer bebé, tenemos a unos padres primerizos que hacen lo que pueden en la crianza del bebé. Entre lo que han leído, les han recomendado y lo que intuyen, son capaces de  cuidar y criar a ese primer bebé. Es una relación de ensayo-error donde los padres van aprendiendo cómo es su hijo, qué necesita y cómo son ellos como cuidadores. Según cómo haya sido la crianza con el primer bebé se definirá cómo será en los siguientes. Con los siguientes hijos los padres saben más, pero tienen menos tiempo. Hay que tener en cuenta que aunque el estilo de crianza de los padres sea similar con los bebés, cada bebé viene con un temperamento diferente, lo que también va a influir en el tipo de relación que se genere con los padres. Las relaciones siempre son bidireccionales. 

4.- Finalmente, ¿Se puede hablar de tipificación del carácter de los niños dependiendo de su colocación por orden de nacimiento en la familia?

El carácter se conforma a lo largo de los primeros años de vida y es una mezcla de lo que el niño trae de base y de la interacción con el ambiente, la crianza y los cuidadores.

Cada niño que nace tiene su propio temperamento, esto ya influye en las primeras interacciones con los padres y empieza a marcar un estilo de relación. Otras variables que influyen en el desarrollo del carácter del niño son el ambiente familiar, el estilo de crianza de los padres, las circunstancias económicas y laborales de los padres, el entorno familiar, etc.

Podemos decir que el orden de nacimiento influye en variables como la independencia, la responsabilidad o el perfeccionismo. Pero el carácter y la personalidad son mucho más complejos y se desarrollan a lo largo de los años y las experiencias.

 

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