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Así evitarás discusiones familiares en las fiestas que aun está por llegar

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Artículo con la colaboración de Ana Lucas y publicado en el diario ABC

La psicóloga Ana Lucas aporta herramientas para evitar ese «mal rollo» en estas fechas nevideñas

«¡No soporto a mi cuñado!» y donde digo cuñado se podría poner suegro, familia política, tíos hermanos, primos… Acabamos de pasar la Nochebuena y la Navidad, pero aún quedan fiestas familiares por llegar… Las reuniones familiares no deberían acabar como una batalla campal, pero a veces lo son.

La psicóloga Ana Lucas que ante reuniones que noson del agrado de uno, lo recomendable es hacer un pequeño esfuerzo, pararnos a pensar, identificar lo que podríamos denominar nuestros «disparadores automáticos». «Me refiero —explica— a ponerle nombre a todo eso que está en el fondo de nuestro malestar con algún miembro de nuestra familia. Si hacemos este pequeño esfuerzo, simplemente traducir a palabras concretas lo que hay detrás de nuestro malestar con alguien, nos ayuda a acotar ese “mal rollo”. Si, además, somos capaces de identificar en qué tipo de situaciones se disparan nuestras sensaciones, tendremos más elementos que nos permitirán anticipar y gestionar posibles situaciones de conflicto».

Según esta experta se trata de gestión de las emociones, de auto conocimiento, de gestión de crisis, de habilidades de comunicación, de trabajo en equipo, asignaturas todas ellas que tarde o temprano llegará a ser troncales en los sistemas educativos de todo el mundo por el bien de la humanidad.

 

Las Navidades, las cenas y comidas tradicionales, las reuniones familiares no son el mejor foro para resolver odios o pequeños conflictos familiares. «Más bien deberían ser una oportunidad para poner encima de la mesa un pequeño esfuerzo por hacer la fiesta más agradable a todo nuestro entorno. ¿Significa esto que tenemos que ser hipócritas y fingir lo que no sentimos y realizar una actuación de buen rollo en familia que nos asegure un Oscar de Hollywood? De ningún modo. Sería igual de poco saludable que ir con el cuchillo en la boca a provocar la tercera guerra mundial en una cena familiar».

Simplemente propone seguir unos sencillos pasos. Identificar qué no nos gusta de esa persona, de forma objetiva. Hacer el pequeño esfuerzo de encontrar algo positivo en la otra persona que nos sirva como asidero para fomentar una relación normal. No todos somos intrínsecamente insoportables y merece la pena encontrar algo positivo. «Te lo aseguro. Interiorizar que cada uno es cómo es, hay que entenderlo y tratar de aceptarlo. No podemos moldear a las personas a nuestro gusto. No todo el mundo tiene la misma trayectoria vital. Todos tenemos defectos, nadie se siente orgulloso de ellos y, aunque a veces parece imposible, nadie intenta mostrar sus defectos todo el tiempo a todo el mundo».

Para Ana Lucas no es imprescindible relacionarse con una persona a la que no soportamos en una reunión familiar. Si hemos pasado por los pasos previos, hemos analizado nuestros disparadores automáticos de mal rollo, el fondo de lo que no soportamos, y hemos entendido que esa persona es como es y no está en nuestro ADN intentar cambiarla, será fácil situar nuestra relación con esa persona exactamente donde corresponde, que será en un espacio reducido y un tiempo breve.

También recomienda ser consciente de que es importante entender que siempre hay una persona a la que vamos a hacer muy feliz si no damos rienda suelta a nuestro malestar.«Esa persona que nos une a la que no soportamos, que puede ser tu marido, tu hermana o tu tía, tiene que ser un motivo suficiente para no empezar batallas que no vienen a cuento en plenas Navidades. Tu marido, tu hermana o tu tía agradecerán infinitamente tu generosidad».

Recalca que disfrutar de las fiestas, de las reuniones familiares y las tradiciones también debería ayudarnos a que nuestro yo más positivo, nuestra mejor versión de nosotros mismos, le gane la batalla interna al guerrero que todos llevamos dentro.

Y por último, destaca que deberíamos tomarnos un momento, que no tiene por qué ser en plenas navidades, sino más bien, en cualquier otra fecha de año, para mejorar estas relaciones que estamos obligados a mantener por nuestros lazos familiares. «Siempre merece la pena. Resolver conflictos es una actitud mucho más inteligente que cronificarlos, mucho más sana. Y luego está el espíritu de la Navidad que es algo sagrado, mágico, que es superior a todos nosotros y que debemos cuidar como los hombres primitivos cuidaban del fuego. Cuando los adultos somos capaces de actuar así y sabemos crear unas Navidades mágicas y agradables en nuestro entorno, estamos colaborando, sin saberlo, a que todos los pequeños que hay a nuestro alrededor se lleven un recuerdo imborrable de su infancia que les llevará a reproducir esa magia en sus Navidades futuras».

«En estas fechas recibimos infinidad de consultas de pacientes que no saben cómo lidiar con el estrés y la ansiedad», corrobora Borja Iribarne, fundador de ProfesorCBD, el eCommerce español con mayor número de productos de CBD.

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